Cada vez más
gente de todas las edades, en países ricos y pobres,
está gorda. Y los gordos se vuelven cada vez más gordos. Algunos
datos son realmente sorprendentes:
- En el 2000 la cantidad de personas con sobrepeso en el mundo se elevó hasta
igualar a la cantidad de
personas que tienen bajo peso y pasan hambre: 1.200 millones.
- En el 2001 casi el 25 por ciento de las norteamericanas de 50 años tenía
tanta grasa corporal que no se
podía usar con ellas el
aparato común que mide la
grasa en los pliegues de la piel.
- El 65% de los adultos estadounidenses y 15% de los chicos entre 6 a 19 años tienen sobrepeso.
- Cada
vez hay más obesos mórbidos
(50 kilos de sobrepeso o más). Entre 1986 y el 2000 se cuadruplicaron las
cifras: de 1 en 200 a 4 en 200.
- Cada
vez más personas acuden
a los métodos quirúrgicos para reducir sus estómagos y acortar sus intestinos a fin de
ayudarse a bajar de
peso.
- Una empresa del estado de Indiana que solía vender un féretro triple ancho
(para cadáveres de 350 kilos)
por año ahora vende entre 4
ó 5 al mes.
- La obesidad mata
a 300 mil personas por año en
EEUU. Aumenta el riesgo de
enfermedad cardíaca, diabetes, ACV y algunos tipos de cáncer y le cuesta a la nación 117 mil millones de dólares al año en facturas médicas y productividad perdida.
Lamentablemente,
si se consumen más calorías que las que el cuerpo
puede gastar, el resultado
inevitable es el aumento de peso.
Si bien contar calorías puede parecer un enfoque antiguo,
los alimentos son el
combustible que el organismo quema,
¡y las leyes de la física aún se
aplican!
Las personas que comienzan a prestar atención al tema se sorprenden
ante la rapidez con que se suman las calorías:
con unos pocos alimentos se alcanzan las 2000 calorías. Una porción grande de papas fritas puede aportar más de 400,
un sandwich puede aportar más de 800,
y dos cucharadas de aderezo, casi 200 calorías.
Así, para bajar de peso es
preciso restarle calorías al organismo
y quemar las calorías sobrantes con ejercicio
físico.
Aunque muchos se resistan a los
planes para adelgazar, lo cierto
es que
reducir el sobrepeso -aunque sólo sea
en un 10%- ayuda a
bajar la presión, el colesterol y el riesgo de diabetes. Fuente:
New York Times |