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ADELGAZAR HOY

La ciencia de adelgazar

"Lo importante es aquello que le da resultado a usted", dice el reconocido especialista Kelly Brownell.


Los obesos que integran grupos de autoayuda para bajar de peso bajan más que quienes hacen dieta solos. Más de la mitad de los que van a grupos mantienen la disminución durante dos años.
¿Cuál es la razón? Una explicación posible es que los miembros que conducen un grupo pueden ser un modelo, un consejero o líder que alienta.

Urgidos por detener la epidemia de obesidad -el problema de salud pública número uno en EEUU-  los investigadores por primera vez están aplicando las herramientas de la ciencia en programas populares, como los de Weight Watchers, con la esperanza de proporcionar guías serias para las legiones de personas que hacen dieta.

También ahora los investigadores descubren que sus propuestas son bienvenidas por inversores en salud que hasta hace apenas 5 años atrás pensaban que sólo el cigarrillo merecía una seria atención. Los norteamericanos gastaron 40 mil millones de dólares en productos para adelgazar, programas y dietas en el 2002. Las encuestas nacionales muestran que el 29% de los hombres y el 44% de las mujeres tratan de bajar de peso. De hecho, adelgazar es tan importante que, según una encuesta, el 88% de las personas que realizan dietas están dispuestas a perder una promoción en el trabajo, su paga por retiro o la casa de sus sueños si tan sólo pudieran alcanzar y mantener su objetivo de peso.

Lamentablemente el simple deseo de ser más delgado no es suficiente. Estadísticas del Centro Federal para la Prevención y el Control de Enfermedades indican que EEUU nunca fue tan gordo: 64% tienen sobrepeso y 31% son obesos -con un IMC de 30 ó superior, es decir un 20% por encima de un peso saludable. El gasto médico anual para la atención de la obesidad alcanzó los 92.6 mil millones de dólares, pero generalmente los mayores costos son personales. Un pediatra especializado en gastroenterología de la Universidad de California halló que los niños con obesidad severa -que con frecuencia se convierten en adultos con obesidad severa- tenían 5 veces más posibilidades de una calidad de vida deficiente, comparable con la de niños enfermos de cáncer.

Por lo tanto, ¿qué se considera una disminución de peso exitosa? El antiguo concepto del "peso ideal" ha perdido su credibilidad. Hoy se sabe que una reducción modesta de peso puede causar beneficios importantes para la salud, por ejemplo, una disminución de sólo el 7% del peso corporal, si se mantiene, reduce la incidencia de diabetes en un 58%; bajar 5 kilos de peso disminuye la presión arterial en las personas que padecen de una hipertensión que está en el límite.

Reducir centímetros de la cintura de EEUU requiere un giro mayor en la visión respecto del control del peso. Vivimos en un medio ambiente en el que hay que prestar atención al peso: no vamos a dejar el automóvil o el control remoto, y biológicamente tenemos mecanismos relacionados con el apetito y el hambre que estimulan las ganas de comer. Como resultado "tenemos que utilizar nuestro cerebro para restringir esos instintos", afirma el Director del Centro de Nutrición Humana de la Universidad de Colorado. "Para ello se necesita un compromiso consciente para controlar la manera de comer y para aumentar la actividad física, y la parte difícil es que es para toda la vida, no por una semana."

Los norteamericanos recién están comenzando a aceptar este nuevo paradigma. Aunque la mayoría quiere adelgazar, sólo uno de cada cinco consume menos calorías y hace ejercicio durante 30 minutos o más por día. Esencialmente lo que se necesita es superar los instintos biológicos con capacidades cognitivas.

Menos de la mitad de los adultos obesos informan que sus médicos les aconsejan adelgazar. En una encuesta de mujeres con sobrepeso, más del 75% dijo que su médico sólo las ayudó un poquito o nada con el control del peso.

Desde que muchos se unen a las reuniones de Weight Watchers para salir por las noches han descubierto la estrategia que mejora enormemente las posibilidades de éxito: hacer dieta con un amigo. En un programa de adelgazamiento los participantes que se sumaron acompañados por un amigo bajaron en 10 meses un 33% más de peso que quienes lo hicieron solos, y el 66% mantuvo el peso perdido. Otra herramienta para reducir el aislamiento es el consejo conductual a través del e-mail. Los participantes que tenían un psicólogo como tutor por Internet bajaron el doble de peso que quienes no lo tenían.

La estimulación del ego

Científicos y funcionarios han creído durante mucho tiempo que la clave para revertir la obesidad es la educación: ofrecer información respecto a elecciones saludables de alimentos. La mayoría de los programas gubernamentales de control de peso están basados en este principio. Kelly Brownell, de la Universidad de Yale, opina que "lo más importante en la reducción de peso es la motivación."

Brownell piensa que la obsesión nacional por la delgadez, junto con la fijación de la medicina en las cartillas de peso y el índice de masa corporal, ha obstruido y no ayudado, a los esfuerzos de control de peso. "Uno de los modos mayores de minar la motivación -dice- es esperar más que lo que usted puede lograr."

Recientes estudios sobre las expectativas de quienes hacen dietas, respaldan su punto. Mujeres que buscaban tratamiento para la obesidad dijeron que su objetivo de peso era de alrededor 32% menos que su peso -cercano ya a un peso ideal basado en las cartillas de peso y altura estándar-. Pero la mayoría de los programas para adelgazar, ofreciendo incluso la mejor educación nutricional y consejo sobre conducta, sólo lograron un 10% de disminución de peso en un período de 6 meses. Más aún, las mujeres del estudio afirmaron que incluso una reducción del 25% de su peso en seis meses no las haría felices, y un 17% opinó que "no vería ese descenso como exitoso". Como resultado, muchos frustrados dieteros sienten que han fallado y abandonan, sólo para recuperar lo que perdieron. Brownell expresa: "Nuestro desafío es ayudar a la gente a estar feliz con una reducción modesta de peso que se pueda mantener en el tiempo".

Estrategias

Las personas que adelgazaron con éxito siempre mencionan estrategias conductuales como llevar un registro diario de comidas, pesarse a menudo, desayunar para evitar el hambre más tarde y el ejercicio realizado regularmente -entre 60 a 80 minutos al día-.

Brownell explica que las personas tienen una mentalidad de competencia, como si se pusieran todos en la línea de largada y corrieran por alcanzar la meta primero. "El problema esencial con las dietas -dice el profesor C. Gardner, de la Universidad de Stanford- es que las personas no se mantienen en ellas durante mucho tiempo. El intento promedio de bajar de peso es de 4 semanas para las mujeres y seis para los hombres". Quienes abogan por una visión a largo plazo aseguran que los programas no dan resultado duradero hasta que la persona elige algo para toda su vida: hasta ese momento, simplemente no ha hallado la dieta adecuada.

El Director del Centro Duke de Dietas y Fitness del Centro de Longevidad Pritikin e investigador del Centro de Investigaciones Biomédicas Penington dice que la comida no es la clave para controlar el peso: "El ejercicio es la clave, y debemos luchar para hacer suficiente ejercicio en estos días".

Un estudio divulgado por el CDC muestra la dimensión de esa lucha. Alrededor de la mitad de los norteamericanos adultos dicen que caminan durante sus actividades diarias habituales. Más de un tercio están sentados, y menos de un tercio hace algún tipo de actividad física de recreación.

"La investigación importante que resta hacer -considera Brownell- no es encontrar la mejor dieta para bajar de peso, sino hallar los factores clave que hacen funcionar los diferentes programas de control de peso para diferentes personas. No importa lo que es popular, o lo que hizo su vecino, o lo que vio en TV. Lo que importa es lo que funciona para usted."

Fuente: US News, junio 16, 2003
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