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La
obesidad es de ahora en más una
enfermedad, según el gobierno de los
Estados Unidos, que decidió autorizar
el reembolso de algunos tratamientos
contra este flagelo que golpea a la
sociedad norteamericana. El secretario
de Salud, Tommy Thompson, anunció
ante una comisión del Senado que
Medicare, el sistema público de
seguro de salud para los ancianos y
discapacitados, retiraba de sus
directivas la frase que afirmaba que
la obesidad no era una
enfermedad.
De
ahora en más, si un tratamiento
contra la obesidad es considerado
científicamente eficaz, sus costos
serán reembolsados por Medicare,
precisó el funcionario. "Con
esta nueva política, Medicare podrá
examinar las pruebas científicas a
fin de determinar qué intervenciones
mejoran la salud", declaró
Thompson.
"La
obesidad es un problema grave de salud
pública en nuestro país, que tiene
por consecuencia que millones de
norteamericanos sufran por problemas
de salud y muertes prematuras",
agregó. La obesidad creció a más
del doble en Estados Unidos, entre
1980 y la actualidad, afectando a una
de cada tres personas, es decir, unos
59 millones de adultos.
La
secretaría de Salud estima que el
costo económico directo e indirecto
de la obesidad, debido a las
enfermedades que causa
(cardiovasculares, diabetes, cáncer)
en 120 mil millones de dólares al
año, en constante aumento. Según un
estudio del Centro de Control y
Prevención de Enfermedades publicado
en marzo, la obesidad y el sobrepeso
podrían convertirse en la primera
causa de muerte en los Estados
Unidos.
"Lo
que importa saber ahora es si hay
pruebas científicas de que un
tratamiento médico vinculado a la
obesidad mejora la salud",
declaró Mark McClellan, administrador
de Medicare. La decisión del gobierno
de considerar a la obesidad como una
enfermedad está llena de
consecuencias para la salud pública y
las aseguradores privadas, porque
pondrá una serie de tratamientos en
una lista de gastos reembolsables y
podría acelerar la puesta en el
mercado de nuevos medicamentos.
Los
expertos comparan esta decisión con
la inclusión del alcoholismo en la
categoría de enfermedad, lo cual
facilitó el acceso al tratamiento.
Podrá ayudar a las personas afectadas
a admitir que tienen necesidad de
cuidados y al público a no considerar
que las personas obesas son
responsables de su estado.
La
Asociación de la Obesidad de Estados
Unidos saludó la decisión del
gobierno como "un nuevo capítulo
en la lucha contra la obesidad" y
señaló: "Esta decisión no
sólo abrirá la vía a una mejor
cobertura médica: también aumentará
la investigación médica y la
información sobre la obesidad",
estimó el presidente de la
asociación, Richard Atkinson.
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