Muchas veces, la motivación para adelgazar se vuelve especialmente fuerte antes de Navidad o Año Nuevo. Se acerca tal vez la graduación de un hijo, reuniones con gente que hace mucho que no vemos, el verano, las vacaciones... Hay motivos para estar mejor y lucir algo distinto.
De manera que lo mejor es aprovechar este mayor enganche y no dejarse abatir por comentarios como “¡justo ahora se te ocurre hacer dieta!”. ¿Por qué no? Al contrario: estas ocasiones resultan buenos momentos para comenzar o reforzar el plan.
Por supuesto, no estamos hablando de adelgazar 10 kilos en una semana, sino nada más -y nada menos- que de comprometerse. Empezar un plan de adelgazamiento antes de las Fiestas puede ser una excelente propuesta para terminar el año y comenzar otro mejor. Es también un modo eficaz de evitar las comilonas que solemos hacer mientras "estudiamos" la posibilidad de ponernos a dieta.
Si pensamos que la dieta comienza el lunes, más precisamente después de las celebraciones de fin de año, probablemente comamos en esta oportunidad mucho más de la cuenta, de lo necesario y de nuestro apetito verdadero, y así comencemos al año siguiente con kilos indeseados que incrementarán la carga de lo que ya tenemos que bajar.
Arme su estrategia prefiestas
Anote la fecha de comienzo de este plan prefiestas.
Estudie cuidadosamente sus registros de peso y comida (si los tiene) de una, dos o tres semanas previas.
Decida una cantidad de peso realista para bajar -o propóngase simplemente no engordar- en este período. Cuidado con excederse en la ambición: 500 gramos semanales suele ser lo máximo que podemos pretender bajar en esta época.
Elija instalar algún otro hábito que mejore su calidad de vida, más allá de la alimentación. Puede ser el comienzo de un plan de caminatas, subir y bajar escaleras, empezar clases en el gimnasio o retomar sus clases de natación. Olvidarse del auto por un tiempo o bajar del colectivo dos paradas antes puede ayudarlo a iniciar un plan de movimiento.
Tome en cuenta las reuniones prefiestas y planifique permisos para cada encuentro social gastronómico. Sería irreal pretender no probar bocado o no beber ni una gota en el brindis con los compañeros de trabajo: es más realista ponerse límites concretos en el comer y el beber. Por ejemplo, propóngase tomar sólo una copa y comer sólo un sándwich y una masita; aléjese de la mesa, beba mucha agua, dedíquese a conversar y pásela bien.
Lleve un registro semanal de peso y alimentación con más fuerza que nunca. Estos registros bien pueden ser por el momento los únicos cables a tierra que le recuerden su compromiso. Tenga presente que el propósito de los registros no es castigarse por lo mal que anda, sino tomar un compromiso y observar su propia evolución para superar inconvenientes.
Busque ayuda en otras personas que estén en su misma situación. Manténgase en contacto con ellos aunque sea por teléfono.
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Organización: mujeres y hombres prevenidos...
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El estrés siempre es menor cuando se organiza anticipadamente.
No sólo en la adquisición de regalos de Navidad, sino en la planificación del menú. No es imprescindible ser un buen cocinero/a. El supermercado y las casas de comida -aun los restaurantes o las casas de las suegras- pueden convertirse en buenos aliados si se elige con inteligencia el menú, y, porqué no, si se aprende a pedir ayuda a los seres queridos.
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Haga su lista de tareas
Haga listas. Regalos a comprar para cada persona, tarjetas a escribir, mails que enviar, llamados que hacer, etc.
Escriba los probables menúes de comidas para Navidad.
Haga una lista completa de lo que necesita para su menú.
Si puede, encargue a otra persona la tarea de ir al supermercado.
Si no, planifique dónde y cuándo comprar. Elija los horarios con menos gente y cuando ya haya comido.
Prepare a quienes lo rodean. Explíqueles que se está cuidando y que la ayuda de sus seres queridos será muy importante para usted.
No se olvide -después de todo- de ¡disfrutar la vida!
La foto de Navidad
No tema sacarse fotos en las Fiestas: cada Navidad puede mostrarle cómo ha mejorado. Sus logros se reflejarán en las fotos y compararlas puede contribuir a reforzar la motivación. Recuerde que la actitud es muy importante: relájese, dígase a usted mismo que está muy bien y agradezca por los logros obtenidos.