Quienes saben de agasajos aconsejan prestar mucha atención a la decoración de la mesa, que en las Fiestas se dispone especialmente para reunir a la familia. Es importante armar una presentación armoniosa, que disponga a disfrutar de una reunión grata.
El arreglo de la mesa debe ir en consonancia con la formalidad o no de la reunión. Busque un conjunto apropiado de mantelería, vajilla, cristalería, cubiertos y algunos elementos de ornamentación: flores, frutos, piñas, velas, campanitas de Navidad, muérdagos, etc.
Comience a pensar en la decoración después de haber decidido el menú y la cantidad de invitados. Incluya los elementos que necesite adquirir en la lista de compras para las Fiestas. Cuide que los arreglos no interfieran para servir los platos y que no obstaculicen la comunicación entre los comensales.
No sobrecargue la ornamentación. Recuerde que han pasado de moda los centros de mesa gigantes repletos de frutas y los grandes canastos que contenían ostentosas flores artificiales. Tampoco corren más las tortas enormes que ocupaban gran parte de la mesa.
Prefiera los arreglos sencillos a base de discretas flores naturales, sin aromas fuertes ni colores estridentes. Las velas -en candelabros de plata, recipientes de cristal con agua, etc.- proporcionan una agradable luz suave y tenue, de carácter intimista, además de neutralizar el humo del cigarrillo.
Utilice la vajilla guardada para ocasiones especiales sólo si combina con la onda de la reunión y el resto de los elementos. Busque la armonía de los objetos y colores, y reálcela con unas flores sabiamente elegidas y dispuestas.