Por Kelly Brownell *
El estrés es un factor determinante cuando se trata de bajar de peso. Una cantidad de investigadores, incluyéndome a mi mismo, estamos estudiando el estrés, el comer y el peso corporal, confundidos a veces por el hecho que el estrés puede llevar a algunas personas a comer más y a otras a comer menos.
Esto puede relacionarse, parcialmente, con el cortisol, una de las hormonas que se liberan frente al estrés. La cantidad de cortisol liberado varía de persona a persona, dependiendo eso de cuánto estrés se experimenta y cómo lo manejan sus cuerpos. Algunas personas son muy reactivas al estrés y muestran importantes cambios biológicos, incluyendo la liberación del cortisol. El aumento de la liberación del cortisol se vincula con depósitos de grasa (tejido adiposo), en particular en la zona abdominal. Esta grasa depositada se asocia con un mayor riesgo para la salud, incluyendo ataques cardíacos y ACV.
Elissa Epel, una profesional que trabaja conmigo en la Universidad de California, en San Francisco, ha estudiado la vinculación del estrés, el comer y el cortisol. Descubrió que las mujeres con peso excesivo en el área abdominal liberaban más cortisol cuando estaban estresadas, que las mujeres cuyo peso estaba distribuido de otros modos. También halló que las que liberaban mayor cantidad de cortisol por el estrés también comían más cuando estaban estresadas. Estos y otros estudios demuestran que el estrés puede llevar a un comer exagerado y a un mayor depósito de grasas y que el cortisol es importante en este proceso.
¿Qué hacer?
Las circunstancias de la vida son parte de la ecuación. Perder a seres queridos, sufrir enfermedades serias, los problemas económicos y los de relación con los demás son hechos que estresarían a cualquiera. Sin embargo, también es importante la forma en que la persona en cuestión percibe el estrés. Dos personas podrían hacer mal una tarea cualquiera, pero a una le sirve como una oportunidad para aprender, mientras que la otra reacciona con mayores síntomas de estrés.
Para quienes llevan, por algún motivo, una vida estresante, hay dos jugadas lógicas. Una es reducir el estrés, lo que a veces requiere de grandes cambios de vida, pero también puede ayudarse mediante el aprendizaje de manejo del tiempo, capacidades, asertividad, etc. Esto siempre implica identificar la fuente del estrés y hacer los cambios que sea necesario hacer.
El segundo enfoque es encontrar formas alternativas de manejar el estrés. Meditación, yoga, música, ejercicio son buenas formas de reducirlo. Mejor aún es acudir a clases de manejo del estrés o conseguirse un buen libro al respecto y seguirlo. Lo interesante es que podemos hacer nuestras vidas mucho más bellas.
* Kelly Brownell es profesor de psicología de la Universidad de Yale. Trabaja como profesor de epidemiología y como director del Centro Yale del Comer y los Desórdenes de la Alimentación.