Con el transcurso del tiempo, la
piel y los tejidos subyacentes de
la cara pierden elasticidad, se aflojan
y se estiran, formando un pliegue
que se inicia cerca de la nariz y
se extiende hacia abajo. Se agregan
surcos en la frente, aparecen bolsas
bajo los ojos, y el cuello adquiere
esa apariencia tan reveladora de la
edad. Se agrega a esto el inevitable
y natural efecto de la fuerza de gravedad.
Un factor que --asociado con el proceso
de envejecimiento-- influye en la
pérdida de firmeza de los tejidos.
Una solución es la reparación
de estos efectos a través del
lifting. Decidirse a hacerlo implica
estar preparado para grandes cambios
y requiere estar dispuesto a actuar.
Ninguna persona es igual a otra,
cada una tiene diferentes motivaciones,
proyectos, afectos, circunstancias
personales y laborales que constituyen
su vida de relación. En ese
contexto hay quienes deciden un lifting
porque no quieren tener arrugas; otros
que desean lucir más jóvenes;
y están aquellos cuyas necesidades
tienen relación con actividades
que los exponen a la vista del público.
¿Qué es el lifting?
La palabra lifting proviene del inglés,
y significa levantar. En este caso
se trata de levantar las partes blandas
de la cara, es decir el sistema músculo
aponeurótico superficial. Se
estira la piel del cuello y de la
parte inferior del rostro. A menudo
se combina con otros procedimientos
que pueden incluir cirugía
de párpados, frente, mejillas
o mentón.
En general se usa este término
para definir el conjunto de procedimientos
que abarcan la cara o la cabeza y
que se utilizan para restaurar o mantener
una apariencia más juvenil.
Tipos de lifting
Se realizan varios: el lifting superior,
el inferior o la combinación
de ambos.
El lifting superior se efectúa
practicando una incisión en
el cuero cabelludo, que cruza la cabeza
a la altura de las orejas. En algunos
casos ésta se realiza en el
límite entre la frente y el
nacimiento del cabello. Este tipo
de intervención permite tratar
las arrugas del entrecejo y en algunas
ocasiones se combina con la blefaroplastía
(operación de las bolsas de
los ojos).
El lifting inferior cubre la porción
media inferior de la cara y el cuello.
Se practica una incisión por
arriba de las orejas y se las rodea
donde se inicia el cuero cabelludo.
Como en el caso del lifting superior,
se puede completar con una operación
de ojos, o con una intervención
para levantar la punta de la nariz,
que suele caer hacia abajo con el
paso de los años.
Generamente, el lifting clásico
de estiramiento de la piel se reemplaza
por una intervención más
profunda, que incluye el sistema del
músculo aponeurótico
superficial. Este sistema muscular
y otros músculos faciales funcionan
juntos dando al rostro su animación
y expresión. Con esta técnica,
la grasa subcutánea y el músculo
son levantados junto con la piel del
cuello para proporcionar un resultado
más natural que no sea demasiado
tirante.
Esta técnica modifica los
pliegues que se extienden en forma
vertical desde la base de la nariz
hacia los ángulos de la boca
y es más efectiva en personas
con músculos moderadamente
elásticos. Sus resultados en
cuanto al tiempo de duración
aún son tema de controversia
entre algunos cirujanos plásticos,
pero se reconoce que es un gran avance
en el campo de la cirugía plástica.
Lifting de plano profundo
Se utiliza en aquellos casos de marcada
falta de tono muscular y cuando los
surcos entre la nariz y las mejillas
son muy profundos. Se trata de una
intervención más drástica,
que tiene resultados de mayor duración,
pero tiene algunos aspectos que se
deben considerar. Generalmente es
más costosa, el período
de recuperación es más
prolongado --seis semanas o más--
hasta que la inflamación postoperatoria
se normaliza.
Lifting de frente y cejas
Cuando la frente y el área
de las cejas pierden elasticidad otorgan
una apariencia de cansancio. Aunque
hay diversas formas de mejorar el
área, un procedimiento común
es realizar incisiones en el cuero
cabelludo, en la parte superior de
la cabeza o en la línea que
une el cabello con la frente. Se estira
la piel y se elimina el exceso. Los
músculos también se
pueden ajustar para reducir las arrugas.
A menudo el lifting de la frente
y las cejas se realiza conjuntamente
con el del resto del rostro.
Cirugía endoscópica
Es uno de los últimos avances
para el lifting de frente y cejas.
Se usan instrumentos especiales que
cuentan con una fuente de luz de fibra
óptica y una pequeña
videocámara que muestra el
área que se está operando.
De este modo el cirujano puede evitar
incisiones grandes en el cuero cabelludo.
En su lugar se realizan tres o cuatro
punciones a través de las que
se introducen los instrumentos.
Se trata de un sistema menos invasor
que reduce al mínimo la pérdida
de cabello, las cicatrices y la insensibilidad
que a menudo van asociados con el
lifting tradicional.
Lifting en hombres
El lifting facial difiere entre los
hombres y las mujeres. En el hombre
la piel suele ser más gruesa
y los resultados de la cirugía
pueden ser menos evidentes. Son más
vulnerables a la formación
de hematomas o inflamaciones con coágulos
parciales debido a que su piel tiene
mayor irrigación vascular.
Al mismo tiempo los hombres suelen
usar el cabello más corto y
el cirujano debe ser cuidadoso al
hacer las incisiones. Además
el hombre que se somete a un lifting
debe aceptar que cuando se estira
la piel hacia atrás el límite
de la barba se acerca a la oreja y
puede resultar difícil afeitar
esa zona.
Características de la intervención
Un lifting inferior toma aproximadamente
tres horas. La anestesia es general,
con un anestésico local para
insensibilizar el área a intervenir.
El procedimiento básico consiste
en tres pasos:
a) remover la grasa debajo de la
mandíbula
b) estiramiento de los tejidos debajo
de la piel
c) eliminación del exceso
de piel y sutura
Después de la operación
La evolución depende de las
características de cada persona.
En algunos casos no hay grandes edemas
o hematomas, mientras que en otros
la evolución es más
lenta. Para estar visible se necesitan
por lo menos cinco días. Generalmente
la cara estará más deshinchada
a las dos semanas, pero para que la
piel adquiera la naturalidad normal
hay que esperar algunas semanas más.
Durante los primeros días
posteriores a la operación
generalmente no se aconsejan visitas.
El reposo y la tranquilidad son muy
importantes porque las heridas cicatrizan
mejor que cuando el paciente está
nervioso o en movimiento.
Las primeras semanas comúnmente
se llaman el "período
de distorsión". Generalmente
la hinchazón que sigue a la
cirugía facial no es simétrica.
Una mejilla puede verse más
grande que la otra. Un ojo puede parecer
totalmente diferente al otro. Esta
inflamación es la que produce
el efecto de distorsión que
asusta y sorprende.
En algunas áreas, como el
mentón, la inflamación
se siente dura. Durante las primeras
semanas se va ablandando y adopta
la tensión correspondiente.
En ciertos casos los tejidos se endurecen
tanto debido a la hinchazón,
que pueden ser necesarias unas sesiones
de ultrasonido. Hacia la cuarta semana,
en la mayoría de los casos
los pacientes redescubren su rostro
y les encanta lo que ven. Un tiempo
después las líneas naturales
vuelven a aparecer.
No se pueden hacer juicios de valor
sobre los resultados finales hasta
la octava semana. En ese momento la
inflamación habrá desaparecido
totalmente aunque el proceso de curación
interno continuará durante
algún tiempo.
El cirujano realiza controles postoperatorios
regulares.
La depresión postoperatoria
Este es un aspecto que conviene analizar.
En la mayoría de los casos
es normal la aparición de un
ligero estado depresivo durante unos
días, generalmente una semana.
Casi todo el mundo se ve mal inicialmente.
Este es un resultado normal del trauma
físico en sí mismo,
la anestesia, el agotamiento físico
y el shock de verse vendado y con
una imagen distorsionada, además
de bastante poco atractivo.
Es lógico entonces pasar por
momentos de llanto y tener un sentimiento
de haber cometido una locura. Pero
estos sentimientos pasan, lo mismo
que la depresión.
La recuperación
Lo mejor durante el período
de recuperación es llorar un
poco al sentirse triste, y descansar
al sentirse fatigado.
Es fundamental no tratar de hacer
más que lo que el cuerpo puede
tolerar. Si se odia el aspecto inflamado
y los hematomas, hay que pensar que
estos pasarán. La ansiedad
y la fatiga, así como la incomodidad
y el malestar desaparecerán.
Durante la primera semana sólo
hay que descansar, pero no es necesario
quedarse en cama. Si se prefiere se
pueden realizar paseos cortos, pero
hay que hacerlo con calma, asegurándose
de llevar un sombrero para proteger
el rostro del sol para no correr el
riesgo de oscurecer los hematomas
y las cicatrices.
Se aconseja una alimentación
a base de alimentos blandos que no
requieran una masticación prolongada,
así como no hablar demasiado.
Es fundamental evitar los esfuerzos.
Las tareas domésticas tienen
que esperar, como cualquier otra actividad
que pueda resultar estresante. La
movilidad de la cabeza estará
algo reducida, pero se irá
recuperando, hay que cuidar no moverla
ni girarla demasiado para no afectar
el cuello durante la primera semana.
En lo posible, se recomienda rotar
el torso junto con la cabeza cuando
se mira hacia los costados.
En la segunda semana puede ser de
gran ayuda la ducha caliente mientras
se realizan movimientos de rotación
suaves. Hacia la tercera semana los
movimientos del cuello ya tienen que
ser normales.
Quienes se ejercitan regularmente
o realizan algún deporte deberán
olvidarlo durante las primeras seis
semanas que siguen a la operación.
El especialista les indicará
cuándo pueden volver a su rutina
habitual con seguridad. Si se reinicia
la actividad física demasiado
pronto la inflamación se puede
prolongar más de lo normal
y se corre el riesgo de complicaciones
innecesarias.
Lo fundamental es seguir las instrucciones
del especialista al pie de la letra.
No utilizar alcohol ni cremas para
las incisiones a menos que el médico
lo autorice. Una ligera picazón
de las heridas durante el proceso
de cicatrización es normal.
No se deben tocar ni frotar.
Hay que estar preparado para la sensación
de insensibilidad. El área
de las orejas, así como los
lados del cuello se sentirán
como dormidos y tirantes durante un
tiempo.
Lo importante es manejar el estrés
y evitar esfuerzos que se reflejen
sobre la cara o las incisiones mientras
se produce la curación. Al
tiempo, las molestias se olvidarán
ante el rostro joven que le encantará
ver en el espejo.
LOS SI Y LOS NO
SI
· Tomarse el tiempo necesario
para decidir
· Aceptar que inicialmente
no se verá muy bien los primeros
días
· Aceptar que puede deprimirse
· Reposo
· Alimentación blanda
durante la primera semana
NO
· Visitas de familiares y
amigos durante los primeros días.
· Exigir a su cuerpo lo que
no está en condiciones de hacer
· Mover bruscamente la cabeza
durante la primera semana
· Resistir el deseo de llorar
· Salir al sol sin protección
· Ejercicio físico
durante las primeras 6 semanas
· Tocar ni frotar las incisiones