Terapias alternativas para el cuidado
de la piel
La piel muestra una imagen de nosotros
que se emparenta con el equilibrio
general del organismo, armonía
que depende tanto de lo físico
como lo emocional. Protegerla, por
lo tanto, no es una cuestión
de frivolidad, sino una necesidad,
un acto de higiene y cuidado personal.
Preservar la piel implica proteger
la salud.
Las terapias alternativas en su mayoría
trabajan con un criterio holístico
o integral que apunta a restaurar
la armonía interior. La homeopatía,
la acupuntura y la aromaterapia, entre
otras disciplinas cuyos orígenes
se remontan a muchos siglos atrás,
tienen bastante éxito en el
tratamiento de algunas afecciones
de la piel.
La aromaterapia
Puede ser efectiva en muchos problemas
de la piel. Según un informe
del Medical Journal of Australia,
pruebas realizadas con un preparado
antiséptico de aceites aromáticos
mostraron buenos resultados en el
tratamiento del acné, sin efectos
secundarios.
La piel deja penetrar los aceites
aromáticos en mayor proporción
de lo que se cree y el masaje con
el que se aplican agrega buenos efectos
terapéuticos.
Para la piel seca, la aromaterapia
recomienda el aceite de sándalo;
para la piel grasa es preferible el
aceite de limón combinado con
una crema base de lavanda, que ayudarían
a regenerar la piel. La esencia de
neroli es especialmente útil
para la piel envejecida, al igual
que la mirra y el patchouli.
La acupuntura
Joseph Goodman, acupunturista y director
del Consejo Británico de Acupuntura,
afirma que los problemas de la piel
reflejan un desequilibrio interno
en el cuerpo, que debe ser restaurado.
El flujo de energía restaurado
por la acupuntura reactiva el metabolismo
de modo que la piel no actúe
como el principal órgano de
eliminación de toxinas.
La medicina tradicional china, que
involucra una combinación de
acupuntura, hierbas y evaluación
de la alimentación ha probado
ser efectiva en la curación
de eczemas, entre otros problemas.
Los masajes faciales
Un masaje facial, además de
unos momentos de saludable relajación,
puede contribuir a mantener una piel
sana y juvenil. Estimula la circulación
hacia el rostro revitalizando la piel.
Algunos terapeutas combinan el masaje
facial con la aromaterapia utilizando
aceites esenciales.
El yoga
El yoga es una técnica que
no sólo elonga el cuerpo sino
que actúa como un masaje de
los órganos. Su sistema de
respiración coordinada contribuye
a relajar la mente y el cuerpo, estimula
la circulación y aumenta el
suministro de oxígeno a todos
los tejidos, incluida la piel.
El oxígeno es el nutriente
vital del organismo. Es imprescindible
para el cerebro, los nervios y todos
los órganos internos. Una insuficiente
provisión de oxígeno,
como generalmente sucede cuando vivimos
bajo efecto del estrés, contribuye
al envejecimiento.
El yoga cuenta con algunas posturas
o asanas específicas para rejuvenecimiento,
durante las cuales se mantiene el
cuerpo en una determinada posición
para revitalizar determinados órganos
y glándulas. La elongación
que implican las asanas produce la
estimulación de las células
de la piel, previniendo las arrugas.
La talasoterapia
Esta terapia, que se basa en diferentes
usos del agua de mar, es una forma
de curación antigua utilizada
por los romanos y otros pueblos cercanos
al Mar Muerto, quienes habían
descubierto sus cualidades terapéuticas.
El agua de mar tiene características
similares a las del plasma sanguíneo
y contiene elementos importantes para
la piel, como iodo y sales minerales.
Incluye además el uso de otros
productos, como las algas, para el
tratamiento del envejecimiento de
la piel.