El proceso de cocción en aceite
hirviendo aporta mayor cantidad de
grasa y calorías a la preparación.
Al someterse a fritura los alimentos
se oxidan: se evapora su agua, lo
que produce un burbujeo del aceite.
El aceite también se airea
y comienza a oxidarse, liberando radicales
libres, sustancias nocivas para el
organismo cuando se presentan en exceso.
Si los alimentos son ricos en agua,
como las papas, ésta pasa hacia
la superficie para reemplazar el agua
que se pierde. Cuando termina la evaporación,
el aceite caliente penetra en el alimento,
en una cantidad que depende del tipo
de alimento. Se produce también
un intercambio entre el aceite en
ebullición y el que contiene
el alimento: si el alimento contiene
grasa saturada, parte de ésta
pasa al aceite, en tanto que la grasa
del aceite va a formar parte del alimento.
Por eso se recomienda descartar los
aceites ya utilizados.