- Lave las legumbres con abundante
agua, en un colador sobre una olla,
bajo la canilla. Luego póngalas
en remojo durante la noche o de la
mañana a la noche. En caso
de no poder colocarlas en remojo,
llévelas al fuego en agua fría.
Cuando comienza a hervir, apague la
hornalla, manténgalas dos horas
tapadas y vuelva a cocinar.
- La cantidad de agua necesaria
es a razón de una taza de legumbres
por tres de agua. Mientras se remojan,
tápelas pero sin colocarlas
en la heladera.
- Si las deja más de
diez horas en remojo renuéveles
el agua.
- Cocínelas siempre
a fuego lento, para que no se deshagan,
y sálelas siempre al final,
ya que así se permite una cocción
más rápida.
- Los tiempos de cocción dependen
de la clase y calidad de las
legumbres.
- Se pueden emplear tanto en platos
calientes -cazuelas, guisos,
budines-
como en ensaladas. También
se hacen en puré, al que pueden
agregarse hortalizas y otros vegetales
para aumentar el volumen, y para hacer
budines.
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