Un 0,4% de los chicos pueden sufrir
trastornos de la conducta alimentaria
Aunque se suele pensar que son patologías
casi exclusivas de la población
femenina, la anorexia y la bulimia
también afectan a los adolescentes
varones. Se calcula que hasta un 0,4
por ciento de los chicos pueden sufrir
trastornos de la conducta alimentaria,
cifra 10 veces inferior a la registrada
entre las chicas. Los factores de
riesgo son similares en ambos sexos,
si bien hay aspectos biológicos
implicados que hacen que estas enfermedades
sean más frecuentes en mujeres.
Los trabajos epidemiológicos
revelan que hay 10 mujeres por cada
varón con trastornos de la
conducta alimentaria. Esta relación
se ha mantenido desde los primeros
trabajos realizados en torno a la
anorexia y la bulimia, aunque según
explica Pedro Ruiz, psiquiatra infanto-juvenil
del Hospital de Zaragoza, si se tiene
en cuenta la población con
riesgo de sufrir estas patologías,
la diferencia entre ambos sexos es
menor.
Un estudio realizado en Aragón
en 1997 revelaba que el 16 por ciento
de las mujeres adolescentes en Zaragoza
presentaba riesgo de sufrir algún
trastorno de la conducta alimentaria,
frente al 3 por ciento de los varones,
lo que arroja una relación
de 5 chicos por cada chica. “Tanto
hombres como mujeres están
sometidos a la presión ambiental
y cultural de una sociedad donde se
rinde culto a la imagen y la delgadez.
Los varones también tienen
cierto malestar respecto a su cuerpo,
quieren estar delgados y por eso los
podemos considerar población
de riesgo”.
No obstante, a la hora de adelgazar,
los varones se suelen decantar por
el ejercicio físico mientras
que las chicas optan por la dieta,
que es el principal factor de riesgo
de anorexia. Esto explica que la diferencia
en casos diagnosticados sea mayor
entre ambos sexos. Además,
como indica Ruiz, hay factores biológicos
que juegan en contra de la mujer.
Dieta y cerebro
“Las dietas alteran la secreción
de serotonina en el cerebro de las
mujeres, pero no en el del varón,
lo que las pone en una situación
de peligro mayor”. La serotonina
es una sustancia química presente
en el cerebro que interviene en la
regulación del humor y el comportamiento,
cuya baja producción está
implicada en la aparición de
depresión y otros trastornos
psiquiátricos. Las dietas bajas
en calorías no tienen este
efecto sobre el cerebro masculino.
Como explica el experto la edad de
riesgo es la misma para ambos sexos,
situándose entre los 14 y los
25 años. “Los estudios
realizados en adolescentes nos muestran
que el mayor número de casos
de anorexia diagnosticados se sitúa
a los 16 años, mientras que
en la bulimia el pico máximo
está tres o cuatro años
después, a los 19 ó
20 años”.
Aunque los especialistas han intentado
buscar rasgos diferenciales en la
anorexia masculina, se han encontrado
muy pocos. Uno de ellos es que es
más frecuente la existencia
de antecedentes de obesidad o sobrepeso
en los varones con trastornos de la
conducta alimentaria que en las mujeres
con estos problemas. Además,
como apunta Ruiz, parece que la aparición
de estas patologías en chicos
puede influir la orientación
sexual.
Factor en discusión
“Aunque aún hay pocos
datos de casos de anorexia y bulimia
en varones, parece que estas enfermedades
son más frecuentes entre homosexuales
y bisexuales que en la población
masculina heterosexual”. Según
el psiquiatra, que indica que este
factor de riesgo se está discutiendo
actualmente, esta mayor frecuencia
no se observa en mujeres homosexuales.
Entre hombres sí se observa
con mayor frecuencia la vigorexia
(también denominada dismorfia
muscular o anorexia inversa), una
alteración encuadrada dentro
de los trastornos alimentarios. “Las
personas con vigorexia pasan muchas
horas en el gimnasio y toman anabolizantes.
El problema es que nunca se ven lo
suficientemente musculosos”.
Además de a la propia imagen
corporal, la vigorexia también
afecta a la alimentación. Es
mucho más frecuente entre los
varones, aunque quizás sólo
se deba al hecho de que hay más
hombres culturistas que mujeres.
Fuente: Onda Salud, por Miguel Castillo