Las personas pueden perder el apetito
y adelgazar por diversas razones:
anorexia, bulimia, depresión,
fatiga, dolor, algunas enfermedades,
medicación, o una combinación
de factores.
Puede haber una causa física
o no. El centro de control del apetito
del cerebro podría estar afectado,
indicando que no se tiene hambre,
aunque se debería tener.
El apetito y la tolerancia a la comida
pueden disminuir en caso de alguna
enfermedad o durante una convalescencia.
El estrés, en algunos casos,
puede afectar también el deseo
de comer.
Es esencial la detección temprana,
para prevenir anemia u otras afecciones.
Si se baja de peso sin hacer dieta
el primer paso es consultar al médico,
pero además conviene poner
en práctica algunas estrategias:
Hacer las comidas en un horario regular,
y respetarlo. Comer “según
el reloj”.
No hacer otra cosa mientras se come
(no mirar televisión ni leer).
Beber no más de un vaso de
vino tinto con las comidas.
Comer en una atmósfera tranquila,
con familiares o amigos si es posible.
Evitar las discusiones (temas como
religión y política
no pueden tratarse durante las comidas).
Evitar el estrés excesivo durante
el día.
Preparar comidas sabrosas.
Caminar entre veinte minutos y una
hora antes de las comidas.
Controlar la dentadura con el odontólogo.
Utilizar un suplemento multivitamínico
al 100% de las necesidades.
Bajar de peso sin motivo puede ser
un síntoma de otros problemas
de salud.
Fuente: American Dietetic Guide (ADA)