Las adolescentes que tienen sobrepeso
y reciben un bombardeo frecuente de
burlas respecto de su peso o figura
tienen mayor riesgo de desarrollar
un desorden de la alimentación.
Las conclusiones de diversos estudios
indican que las jóvenes que
tienen sobrepeso con mucha frecuencia
son objeto de burlas y mensajes por
parte de sus pares, disminuyen su
autoestima y en general suelen sentirse
insatisfechas con sus cuerpos, comparándolos
con los de chicas más delgadas.
Como resultado los estudios mostraron
también una manera de comer
restrictiva --control severo de la
cantidad que se come— que se
considera como una señal de
desorden alimentario.
Es esencial que los programas de
prevención y tratamiento comiencen
a encarar métodos para reducir
la discriminación social y
todos sus correlatos (como la desvalorización
de la persona) que suelen acompañar
a la obesidad.