Así como fueron definidos
no hace muchos años los signos
y síntomas característicos
de anorexia y bulimia, los médicos
e investigadores están comenzando
a considerar evidente otro trastorno
relacionado con la alimentación,
que se ha dado en llamar ortorexia.
No es la cantidad sino la calidad
de la comida lo que se destaca en
este juego conflictivo alrededor de
los alimentos. La ortorexia está
siendo definida como la obsesión
patológica por consumir sólo
comida de cierto tipo --orgánica,
vegetal, sin conservantes, sin grasas,
sin carnes, o sólo frutas,
o sólo alimentos crudos--,
cuyo incumplimiento lleva a un enorme
sentimiento de culpa, coronado por
dietas más estrictas o ayunos.
La forma de preparación -verduras
cortadas de determinada manera-- y
los materiales utilizados -sólo
cerámica o sólo madera,
etc-- también son parte del
ritual obsesivo.
Las justificaciones utilizadas para
adoptar este tipo de alimentación
suelen ir desde posturas ideológicas
o religiosas hasta creencias irracionales,
propias o provenientes de gurúes
con poco fundamento científico.
Todo puede valer: desde asegurar que
la manzana cura el cáncer hasta
asociar los dulces con Satanás.
Lo cierto es que esta práctica
conduce muchas veces a la supresión
de grupos de alimentos, reemplazos
inadecuados, desequilibrio dietético,
desnutrición y trastornos como
la osteoporosis. Una paradoja en el
camino de la vida y la comida sanas.
La palabra ortorexia deriva del griego
orthos, que significa justo. El tema
ha sido desarrollado por un médico
que practica la medicina alternativa,
Steven Bratman, quien publicó
el libro "Health food junkies",
ya transformado en best seller. Bratman
aventuró algunos criterios
diagnósticos a través
de preguntas como "¿Su
forma de comer lo aisla de los demás",
"¿Se siente culpable cuando
come algo no permitido por sus convicciones
dietéticas?, o "¿Se
preocupa más por la calidad
de los alimentos que por el placer
de comerlos?". Para entrar en
los manuales médicos, aun resta
que este trabajo u otros sigan desarrollándose
y sean debidamente sostenido por investigaciones.
Nuevamente las mujeres más
jóvenes son las más
afectadas, siguiendo a famosas actrices
o modelos, muchas veces excéntricas
pero con gran influencia entre las
chicas. Para seguir estas normas,
las personas suelen pagar precios
altísimos por los alimentos,
elección también abonada
por las olas persecutorias generadas
en Europa por la vaca loca o por los
alimentos transgénicos.
Por supuesto, no decimos aquí
que las personas vegeterianas o macrobióticas
sufren un trastorno, ni mucho menos.
Para ser considerada como un problema,
la actitud con la comida debe implicar
un efecto nocivo sobre la vida. Empezamos
a tener un problema cuando preferimos
quedarnos con hambre antes que comer
algo que tiene vinagre en lugar de
limón, cuando pasamos día
y noche planificando nuestra "comida
sana", no salimos sin la leche
de soja en la cartera, nos castigamos
por desear una tarta de jamón
y queso, evitamos a amigos que comen
diferente o tenemos discusiones permanentes
acerca de lo que es o no conveniente
comer. Seamos razonables y cuidemos
nuestra salud, pero no a costa de
nuestra salud.