En un estudio realizado con mujeres
que sufrían de anorexia nerviosa
en EE.UU. y Europa se observó
una mayor tendencia a ser perfeccionistas
en aquellas de menor peso corporal
y más preocupadas por lo que
comían y los rituales vinculados
a la alimentación. También
fueron las menos motivadas a cambiar
sus hábitos alimentarios.
Aunque el perfeccionismo puede ayudar
a concretar logros en distintas áreas
de la vida, también se asocia
con el riesgo de sufrir anorexia nerviosa
y con un mayor grado de seriedad de
ese desorden de la alimentación.
Las mujeres anoréxicas con
estas características perfeccionistas
restringen severamente su ingesta
de comida y suelen recurrir a las
purgas (vómito autoinducido,
laxantes, diuréticos, actividad
física extenuante) cuando sufren
de atracones. Tienen una imagen distorsionada
de su cuerpo y un intenso temor de
engordar; además se caracterizan
por tener normas personales extremas,
son muy autoexigentes y suelen ser
extremadamente organizadas.