
Supongamos que deseamos probar nuestra creatividad al hacer un puchero. La combinación dependerá de nuestra imaginación. Y también de las posibilidades.
Claro, no podrá llevar dulce de leche, chocolate o helado. Tampoco utilizaremos una sartén, ni una pava, sino una buena cacerola. No lo podremos en la heladera sino en el fuego. Y, finalmente, después de cocinado no lo serviremos en vasos sino en platos que permitan comerlo con tenedor y cuchillo, y no con cuchara.
¡Qué obvio!, piensa usted en este momento. Cualquiera sabe que hay combinaciones, instrumentos, secuencias y mecanismos apropiados para cada cosa. ¿Quiere que le diga un secreto? ¡Para adelgazar también! Tenemos a mano recursos que sirven, y muchos otros que no sirven para nada.
Entonces, la cuestión es ser creativo y también práctico. De los recursos que sirven, use todos los que pueda; busque los más adecuados y útiles. No use sólo la balanza, sino también el espejo y el centímetro. No haga su esfuerzo en soledad, pida ayuda a todos los que pueda. Y así con todo: use el teléfono, sáquese fotos, concurra a un grupo de autoayuda, lea artículos referentes al tema. Tenga, cuando sea necesario, una consulta con el médico o el nutricionista.
Sea perseverante. Algunas personas suelen tener mucha iniciativa pero no saben llevar a cabo una actividad. Recuerde la diferencia que hay entra la luz que da un fósforo, un rayo o una lámpara. Lo que usted necesita es una lámpara: por muy fuerte que sea la luz del rayo no alcanza a iluminar más que unos segundos.
Arme su camino pero tenga cuidado con las falsas promesas y con adorar lo primero que venga, o lo más fácil. Diseñe su recorrido sobre los mapas correctos. Podemos ayudarlo marcando las rutas. El resto lo pone usted.