Las drogas más utilizadas en los tratamientos
inescrupulosos de la obesidad
son las llamadas anorexígenas.
Están relacionadas químicamente
con las anfetaminas y pueden producir
dependencia, además de variados
trastornos fisiológicos y de
funcionamiento social. La suspensión
de los anorexígenos causa depresión
y fatiga extrema, que puede prolongarse
durante semanas, meses o incluso años.
Los preparados que indican esos tratamientos
inescrupulosos generalmente combinan
varios anorexígenos -además
de diuréticos, laxantes y medicamentos
para las tiroides-, con lo cual los
efectos nocivos se multiplican, convirtiéndolos
en grandes peligros para la salud.
Y por supuesto, son ineficaces contra
la obesidad.
En la actualidad, ninguna institución,
publicación o grupo de expertos
en obesidad del mundo que trabaje
con medicina basada en la experiencia,
recomienda el uso de anorexígenos.
Efectos
peligrosos de los anorexígenos
Felilpropanolamina
• Hipertensión, crisis
hipertensivas, hemorragias cerebrales
• Taquicardias, palpitaciones,
arritmias.
• Temblores, ansiedad, nerviosismo,
cambios de humor, llanto, agitaciones,
insomnio, necesidad de moverse continuamente,
alucinaciones.
• Retención urinaria.
• Posible acostumbramiento.
Fendiametrazina
• A nivel cardiovascular: Palpitaciones,
taquicardia, hipertensión
• Sistema nervioso: excitación,
malestar general, debilidad, insomnio,
temblor, dolor de cabeza, transpiración
excesiva, calores, visión borrosa.
En raras ocasiones, episodios de psicosis
• Gastrointestinal: Sequedad
de boca, diarrea, constipación,
náuseas, dolor abdominal
• Genitourinario: Alteración
del deseo sexual, de la frecuencia
urinaria, dificultad para orinar.
Fentermina
• Hipertensión pulmonar
(enfermedad poco común y fatal).
Se presenta con dificultad para respirar,
angina de pecho, edema importante
en las piernas, y en ocasiones, desmayos
por alteración circulatoria.
• Insuficiencia de válvulas
cardíacas.
• Otros síntomas comunes
a los demás anorexígenos.
Fursemida
Potente diurético. Algunos efectos secundarios por sobredosis
o uso inadecuado:
• Deshidratación: pérdida
de potasio, sodio, cloro, magnesio
y calcio. Boca seca.
• Gastritis, dolores abdominales,
náuseas, vómitos, diarrea.
• Decaimiento. Somnolencia,
dolor de cabeza, mareos y vértigos.
• Fatiga y calambres musculares.
Hipotensión arterial.
• Taquicardia. Arritmia.
• Aumento de la glucemia, en
algunos casos, desencadenamiento de
diabetes.
• Anemia.
• Aumento o disminución
en la eliminación de orina.
La suspensión produce una gran
retención de líquido
con edemas y trastornos circulatorios.
Reacciones por abuso o mala prescripción
Hormona tiroidea: pérdida de
peso, palpitaciones, taquicardia,
arritmias, angina de pecho, nerviosismo,
insomnio, temblores, cólicos
abdominales, diarrea, transpiración
excesiva, intolerancia al calor, dolor
de cabeza, fiebre.
Laxantes químicos: pérdida
de calcio, sodio, potasio, fósforo,
deshidratación, acidosis, diarreas,
dolores abdominales, hemorroides.
Medicamentos aprobados y seguros
Existen fármacos aprobados
internacionalmente, que pueden utilizarse
para reforzar un tratamiento integral
contra la obesidad, según el
criterio del médico responsable
y serio. Ellos son la
sibutramina,
el orlistat y el
bupropión,
un antidepresivo que puede ayudar
a controlar el apetito, además
de ayudar a dejar el cigarrillo.