Por el doctor Amado Bechara *
Hasta hace algunos años, la
mayoría de los pacientes eran
tratados con formulaciones empíricas,
fundamentalmente basado en administración
de hormonas masculinas, que a corto
plazo ofrecían un efecto beneficioso
sobre el deseo sexual, pero no así
sobre la erección.
El avance en la investigación
básica ha permitido llegar
al conocimiento de la fisiología
de la erección y de la fisiopatología
de la disfunción eréctil
(DE), orientándonos no sólo
en el diagnóstico sino también
en el tratamiento. La erección
resulta del balance entre el ingreso
y egreso de sangre al pene controlado
por el tono muscular liso influenciado
por el sistema nervioso autonómico.
La relajación del músculo
liso del cuerpo cavernoso es una condición
fundamental para una adecuada erección,
se ha convertido en el blanco de las
investigaciones para el tratamiento
de la disfunción sexual eréctil.
Heaton y sus colaboradores han propuesto
una clasificación de los tratamientos
basados en el sitio y mecanismo de
acción de las distintas modalidades
terapéuticas actuales. Los
autores dividen las drogas en: a)
Inductoras (capaces de iniciar la
erección) con acción
central (apomorfina) y con acción
periférica (prostaglandina
E1); b) Facilitadoras (favorecen el
proceso eréctil una vez iniciado)
con acción central (testosterona)
y con acción periférica
(sildenafil, fentolamina). Estas drogas
pueden administrarse por vía
oral, parenteral, endouretral e intracavernosa
solas o asociadas y se han constituido
el principal arsenal terapéutico
médico de la DE de diferente
etiología.
Sin duda, el aporte del sildenafil
al arsenal terapéutico ya existente
para tratar la disfunción eréctil
fue de gran valor. Hasta su aparición,
no existía una alternativa
terapéutica oral eficaz para
tratar los pacientes con causas orgánicas
responsables de la disfunción
eréctil.
Como consecuencia del estímulo
sexual, la acción del sildenafil
comienza cuando el óxido nítrico,
sintetizado por las terminales nerviosas,
el endotelio muscular cavernoso y
sus arterias, convierte el GTP en
GMPc principal mediador de la erección.
Naturalmente, la erección se
pierde por conversión del GMPc
en 5GMP por acción de la enzima
fosfodiesterasa V. Esta enzima es
bloqueada por el sildenafil permitiendo
la mayor concentración de GMPc
y favorecer de esta manera la relajación
muscular cavernosa.
Para inhibir a la mitad la acción
de la fosfodiesterasa V (IC 50), se
necesita 0.0039 micromoles de sildenafil.
El músculo cardíaco
es rico en fosfodiesterasa III precisando
17 micromoles de sildenafil para bloquear
su acción inhibitoria.
Por tal razón, la posibilidad
de desencadenar accidentes cardiovasculares
por la utilización del sildenafil
en hombres con patología cardiovascular
subyacente es poco probable. Sin duda
los varones con patología coronaria
en tratamiento con nitratos están
expuestos a pérdidas importantes
en sus cifras de tensión arterial
si se combinan ambos tratamientos,
como consecuencia del aporte a la
circulación general de una
mayor cantidad de óxido nítrico
circulante. Por tal motivo, la única
contraindicación cardiovascular
existente es la terapia combinada
con nitratos o nitritos. Los varones
con abstinencia sexual prolongada,
sedentarios, mayores de 50 años,
sintomáticos y con 2 o más
factores de riesgo coronario, constituyen
el grupo que deberá ser evaluado
con una prueba de esfuerzo antes de
reiniciar su actividad sexual independientemente
del tipo de tratamiento realizado.
* Dr. Amado José Bechara,
Miembro de la Sociedad Argentina de
Urología. Encargado del Sector
Disfunciones Sexuales de la División
Urología del Hospital Durand.
Director Médico del Instituto
Médico Especializado (IME).